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Atado con alambre. La Comunicación Interna en las PyME

Quien haya trabajado alguna vez en una PyME, conoce del esfuerzo y del compromiso de sus colaboradores. Sabe que ese amor por la empresa no se siente en cualquier tipo de organización. Y también sabe que, si bien de la puerta para afuera uno saldrá a defenderla con uñas y dientes, también hay muchos procesos por mejorar. ¿Adivinen qué? BINGO. Varios de esos procesos son comunicacionales.

Trabajé muchos años en una PyME. Una empresa familiar, en la que todo se hacía a pulmón, donde los puestos, si bien estaban bastante definidos, no eran fijos, y todos ayudaban en la labor diaria, sin importar lo que hubiera que hacer. Desde preparar el café, facturar, armar los recibos, llamar a la ART, hasta hacer la lista de compras de insumos de librería, de supermercado, de limpieza, mandar mails de felicitaciones, ir al banco, organizar despedidas si alguien se jubilaba… la lista sigue.

Las PyME tienen este plus de la cercanía, la unión y la colaboración. Los colaboradores se acercan a la oficina del dueño y hablan de sus problemas directamente con él, sin pasar por intermediarios. La comunicación es casi exclusivamente cara a cara (en esto le llevan siglos de ventaja a cualquier multinacional). Cuentan con valores por lo general muy arraigados, que si bien no siempre están plasmados oficialmente o por escrito, son reconocidos por todos y se trabaja de acuerdo con ellos. De hecho, en los valores de una empresa de este tipo suele residir el éxito de la misma. Sin embargo, muchas cosas se hacen con las mejores intenciones, pero no siempre de la manera idónea.

Los canales internos de comunicación suelen ser inexistentes o no oficiales. Cada problema se resuelve ad hoc, a medida que va surgiendo. A algunos colaboradores se los felicita por su cumpleaños y a otros no, porque la vorágine de las tareas diarias atropella aún al más organizado. Los reconocimientos por un buen trabajo, a veces, pasan desapercibidos. El sentimiento de pertenencia no siempre se logra transmitir, porque si bien hay cercanía, con eso solo (si bien es muy importante) no siempre basta. Los valores, tan fuertes en muchas PyME, en algunas oportunidades se van perdiendo a medida que se renuevan las generaciones.

Para bajar los índices de rotación, fortalecer los vínculos, incrementar el sentido de pertenencia, armar un verdadero equipo humano, es importante informar a los colaboradores de la marcha del negocio, de qué se espera de ellos, reconocerlos, siempre en línea con los valores y la misión y visión de la compañía. Es allí donde debe intervenir la comunicación interna.

Frases como “Es una empresa chica… no necesitamos invertir en Comunicación Interna”, o “Estoy sentada a 50 cm de mi compañero más cercano, y a 3 mts del más lejano. Me paro y listo” son las primeras que seguramente escucharemos al plantear la importancia de la CI en una pequeña y mediana empresa. Sin embargo, también nos encontramos muchas veces intentando resolver las cosas a las apuradas, “atando con alambre”, que podrían haberse previsto y organizado. Que la urgencia del día a día no nos gane. Que la Comunicación Interna deje de ser una asignatura pendiente.


Por: Florencia A. Giaquinta
Ejecutiva de cuentas en Vector C