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“Cachorritos y fantasmas”, o un brainstorming de Comunicación Interna

Hace un tiempo, un cliente nos solicitó que armáramos una propuesta a medida para mejorar cierto aspecto de su Comunicación Interna. Se trataba de una empresa tecnológica, súper innovadora, con colaboradores millenials en el 90% de la dotación. Cancheros, “dos punto cero”, jóvenes, inquietos. Y por eso, difíciles de sorprender con la comunicación tradicional.

Como nos encantan los desafíos y salir de la caja que contiene las respuestas seguras, abrimos el juego a todos los miembros de nuestro equipo que quisieran participar en el caso. Propusimos armar un brainstorming con el fin de alentar nuestra parte más creativa (que nos encanta). Sabíamos que al final de toda esa locura, algo interesante (y útil) iba a salir.

El brainstorming (o lluvia de ideas) no solo aplica para la publicidad. Ya hemos explicado en publicaciones anteriores que los procesos creativos son importantísimos en toda organización (en algunos puestos más que otros, claro). El brainstorming es la estrella de los procesos creativos. Y es importantísimo, aunque muchas veces dejado de lado (¿por falta de tiempo?), cuando hablamos de Comunicación Interna.

Creo que ya la mayoría sabe que no podemos comunicar siempre de igual manera y esperar el mismo impacto. Como nos pasa a todos, lo nuevo sorprende, lo rutinario aburre. Y ni hablar si el público al que tenemos que dirigirnos nació en o luego de los 90.

Pero volviendo a nuestro caso inicial, el encuentro con el equipo fue de lo más provechoso y productivo. La cantidad de ideas que salieron de ese brain fueron miles; hojas y hojas escritas. Algunas lineales, pensadas, otras totalmente “fuera de todo paradigma”. La persona que llevaba las anotaciones no daba abasto para llegar a teclearlas todas. Y hubo un momento muy divertido, previo a ordenar la información, en el que hicimos repaso de las ideas anotadas:

-Cachorritos y fantasmas.

-¿¡EH?! (equipo al unísono)

-¡No sé, tengo eso anotado!

-(estallido de risas general)

Obviamente, luego de desenroscar, analizar, ir hacia atrás y hacia adelante, supimos qué habíamos querido decir con eso. De hecho, esa idea tan distinta, tan colgada, fue la que terminó disparando una de las principales propuestas que finalmente le hicimos llegar a nuestro cliente.

Queremos contagiarles el interés por los brainstormings. Es fabuloso saber la cantidad de ideas maravillosas que alojan sus cerebros, que potenciados con los del resto de sus compañeros de equipo arrojan resultados extraordinarios. Anímense a salir de la caja. Es divertido. Afuera hay un mundo por descubrir.