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Café con amigos: Sergio Cancelo

¡Hola Sergio! ¿Qué tomás?… espresso, con leche, cortado, chocolatada, hay para elegir. Fuiste uno de nuestros primeros amigos cuando decidimos desembarcar en España. Por eso queremos que seas el primer invitado a nuestra charla, y que conversemos sobre tu proyecto de Comunicación Interna.
Con tu empresa “Happyforce” buscás poner la felicidad de los colaboradores por sobre todo. ¿Por qué elegiste este como tema central?

Lo mío son los proyectos apasionantes, la creación, los retos y los recursos humanos, más bien podríamos decir: las personas. En ellas se empieza a construir el éxito de una empresa. Hace 5 años en la empresa en la que trabajaba ganamos por segundo año consecutivo el Great Place to Work. Fue en ese momento cuando decidimos dar un paso más en nuestra cultura corporativa, y quisimos confirmar si las personas eran realmente felices o no en la organización preguntándoles todos los días cómo se encontraban.

Es decir, la felicidad diaria, y no solamente medida en un momento determinado del año para una medición puntual…

Exacto. A raíz de su participación en el 2013 empezamos a desarrollar Happyforce como herramienta para que las empresas pudieran tomar el pulso diario de sus empleados y tuviesen la oportunidad de conocer cómo se encontraban.

¿De qué consta exactamente?

Happyforce es una empresa que creamos cuatro amigos, cuatro personas que creemos en las personas, que pensamos que hay otra forma de gestionar empresas, cuatro personas que estamos decididos junto con el GRAN equipo que nos acompaña en esta locura a desarrollar una herramienta que mejore la comunicación empleado/empresa desde el anonimato y basada en la confianza, la transparencia y el diálogo honesto.

Yendo un poco más atrás, ¿qué hacías antes de HF?

Toda mi trayectoria laboral se ha basado en ser valiente, empezar de cero en el sector en el que me iniciaba y en el área de trabajo. He  tenido la suerte de trabajar en organizaciones de diferentes sectores, algo que considero un lujo porque es muy fácil encasillarse, y esto me ha permitido tener diferentes visiones para poder realizar cada vez mejor mi día a día.

Comencé en el 2000 cuando empezaba a hablarse de la formación online, y llegué a ser el responsable en Andalucía de la Universitat Oberta de Catalunya -referente mundial en la educación online.

En el 2006 se presentó el reto de empezar mi experiencia en los Recursos Humanos en una empresa de intermediación financiera. Un mundo desconocido, apasionante y donde pude descubrir cómo es una auténtica PyME en España.

Pero mi gran reto y lo que ha marcado mi carrera hasta ahora empezó en el 2008 cuando comencé a trabajar en una start up de desarrollo de aplicaciones móviles. Meterme en el mundo de las start ups era algo desconocido para mí y descubrirlo fue algo muy interesante.

Ahí nació todo…

Casi. Eso me permitió dar el siguiente paso en el 2010, donde evolucionamos el departamento de RRHH para ser Happiness Manager. Ahora está más de moda, pero en el 2010 poner explícitamente este “título” era arriesgado y quizás frívolo porque pocas personas confiaban en ello. El trabajo en Mobivery y el tener la oportunidad de describir la felicidad en el trabajo es lo que nos llevó a dar el último paso hasta ahora: ¡Happyforce!

¿Imaginabas este futuro laboral?

No podía imaginarlo. Entré en Pedagogía de casualidad, luego me cautivó y tenía la idea de entrar en un colegio. Pero cada vez que lo cuento, veo que el giro que ha dado mi carrera es importante. Estuve a punto de ser funcionario, Policía Nacional, y ahora tengo mi propia empresa. ¡De funcionario a entrepreneur! Todavía pienso en todas las casualidades que se han dado para tener un giro tan importante.

No serán solo casualidades… habrá mucho de esfuerzo ahí puesto.

Y… la constancia, los retos, no dejar de descubrir nuevas oportunidades aunque sean perfiles diferentes los que se me presentan es lo que más me enorgullece de todo esto. Pasar de comercial, a consultor, Director de RRHH, Happiness Manager y ahora “emprendedor” te obliga a reinventarte, a tirar hacia delante y descubrir un mundo por ti solo sin tener a un mentor que te guíe para realizar el trabajo lo mejor posible y con conocimientos.

Por desgracia, hay áreas en las que se invierte poco o más bien, podrían considerarse gastos en una organización: Recursos Humanos y Comunicación Interna. Los considero primos hermanos, los “tristes” de las empresas, porque siempre tienen que ir pidiendo dinero para sus proyectos, esos proyectos basados en las personas, el activo más importante de las empresas, pero que la realidad te devuelve a las necesidades más prioritarias de las organizaciones.

Claro, no todos logran ver la importancia de una buena gestión de la Comunicación Interna.

Es que sin una buena gestión de la Comunicación Interna es complicado que tu cultura corporativa llegue a los empleados de manera correcta y puedas trabajarla con ellos, que son lo más importante que tienes, y de verdad. Por eso también es importante escuchar a las personas. Tenemos un déficit en la comunicación que siempre existirá, pero lo importante es saber cómo trabajarla y tener un plan. Las empresas no están preparadas para escuchar a las personas y menos para escucharlas constantemente, cuando realmente el empleado necesita dar feedback.

Un poco todo esto nos vuelve a llevar al tema del principio; poder tener una medición constante y no solamente una puntual en un determinado momento, ¿no?

Si nos fijamos, escuchar al empleado lo tenemos establecido cuando la empresa considera preguntar. Es la organización la que decide el momento, las preguntas y el tipo de comunicación que lanza. Encuestas, posts, newsletters… pero nunca nos paramos a pensar que en la vida de un empleado en la organización hay muchos momentos que nos estamos perdiendo y que son excelentes oportunidades para hacer de nuestra empresa una mejor compañía, tanto a nivel interno como externo.

Entendemos la relación entre la Comunicación Interna y la escucha, pero, ¿y la felicidad cómo se relaciona con todo esto?

Independientemente de que tengas un área o no específica de Comunicación Interna, sin esta es muy complicado que la gestión de la felicidad en el trabajo tenga éxito: cómo explicas esta gestión a tus empleados, cómo les justificas por qué cambia tu modelo y cuál es el objetivo. Por qué giras bruscamente la nave o porqué lo estás haciendo despacito. Cómo consigues explicar los logros que alcanzas poco a poco gracias a esta gestión de la felicidad en el trabajo. La Comunicación Interna es parte importante de esta felicidad para que todas las personas que forman parte de tu organización puedan tener lo más claro posible el porqué, y entiendan que su participación e implicación es la parte más importante de esta felicidad.

¡El responsable de CI tiene que ver, entonces, con el proceso de gestión de la felicidad!

Comencemos por decir que una persona no gestiona la felicidad de un número de empleados en la organización. Esta persona es el guía de esta gestión hacia la que está orientándose la compañía, pero gracias a la Comunicación Interna puede conseguir que los auténticos gestores de la felicidad sean los empleados, y entonces, es cuando el éxito está más cerca de los objetivos que nos marcamos.

Nos resulta súper interesante este tema. Es cierto que como vos decís, hoy está un poco más “de moda” (o al menos comienza a escucharse hablar cada día más de Gerencias de Felicidad), pero todavía no hay demasiada información al respecto por ser tan reciente. ¿Existe bibliografía sobre esto?

Te podría recomendar los típicos libros de personas referentes: Inteligencia Emocional de Daniel Goleman o La Auténtica Felicidad de Martin Seligman. Si hablamos de cultura tienes Delivering Happiness de Zappos, pero déjame aprovechar este espacio para recomendar uno de los primeros que leí y encima es de mi amigo Santiago Vázquez (@santivazquez_). ‘La Felicidad en el Trabajo y en la Vida’. Resume mucho de lo que pensábamos en aquél momento y creo que toda persona debería leerlo si considera que la felicidad en el trabajo es importante.

Espectacular. Tenemos material para leer mientras nos terminamos el café. ¡Apurate, que se enfría!