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“Cambiá el trato”: la campaña externa que comenzó por dentro

“Hace un año y medio recibimos una llamada de una clienta que quería saber si se podía separar de su marido, porque sufría de ‘las otras formas de violencia’; no tenía manejo de su dinero, de su tiempo ni de su libertad. No podía salir con sus amigas a tomar un café, tenía que dar explicaciones cada vez que salía a la calle… Nos quedó muy marcada esa frase, ‘las otras formas de violencia’”. Así comenzó la charla con Florencia Yanuzzio, directora ejecutiva de la Fundación Avon en Argentina, quienes hace un tiempo lanzaron “Cambiá el trato”, tres spots de concientización que recomendamos ver.

Estas otras formas de violencia se denominan “violencia de género simbólica” que, según nos explica la Fundación Avon Argentina, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmite y reproduce dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

¿Cómo surgió la idea de estos videos?

El objetivo de “cambiá el trato” fue dar visibilidad a todas las formas de violencia que son cotidianas y generar conversaciones que movilizaran a la audiencia para poder interpelarlos, poniendo por primera vez al hombre en el foco del cambio, invitándolo a esta conversación intimista para generar reflexiones, apuntando tanto a los varones que ejercen violencia como a aquellos que ven la violencia y no hacen nada para frenarla.

¿Cómo repercutieron internamente en la empresa?

Fue viral, puso a Avon en boca de todas las personas, la gente hablaba de “el video de Avon”. Así vimos cómo puede convivir todo nuestro trabajo de impacto social con la compañía, cómo pueden nutrirse ambas cosas. Dio mucho sentimiento de orgullo a los empleados y a las empleadas. Era frenar en los pasillos y escuchar que se estaba comentando la campaña, que les había llegado por varios grupos de whatsapp, también que nos agradecían por todo el trabajo. Recibimos comentarios sobre que el tema se había metido en la mesa familiar, en donde los hijos contradecían a sus padres y trataban de hacerles entender desde un nuevo punto de vista la importancia y la gravedad del asunto. Generó ese impacto en todas las redes de las personas que forman parte de Avon, y eso generó ese sentimiento de orgullo de que todo lo que hacemos es por y para las mujeres.

¿Notaste algún cambio en de los colaboradores?

Identifican más rápido situaciones de violencia, donde por ejemplo se estereotipa a las mujeres. Son situaciones que antes tal vez les pasaban por delante y no les llamaban la atención. Generaron un nuevo filtro, una nueva sensación de alerta. Eso se nota por la forma en la que conversan sobre la temática, tanto en su rol laboral como entre las charlas que tienen entre compañeros.

¿Cómo trabajan internamente al tema de la violencia y/o la desigualdad desde Avon?

Lo trabajamos con un protocolo que lanzamos ya hace dos años, es una política de RR. HH. que se implementó en conjunto con la Fundación Avon, que tiene como principal objetivo brindar acompañamiento y asistencia a las asociadas que están pasando por una situación de maltrato tanto dentro como fuera de la compañía. Este protocolo nos organiza como empresa para poder brindar este acompañamiento, que tiene que ser cuidado y el correcto, porque la mujer está pasando por una situación de extrema vulnerabilidad y cometer errores en el proceso cuesta caro. Nos pasaba que como organización veníamos trabajando desde hace un montón de años la temática de violencia de género, pero puertas afuera, no internamente como política. Y cuando venía una asociada a contarnos que estaba atravesando una situación de violencia, la ayudábamos pero de una manera muy desorganizada. Ahí identificamos que había algo que estábamos haciendo mal, y con este protocolo lo que hicimos fue darle identidad a la violencia de género dentro de la compañía.

¿Notás que otras empresas están tratando el tema de manera responsable?

De los contactos que tuvimos con otras organizaciones, si bien no tienen un programa específico, sí quieren incorporar una mirada de género como política de Recursos Humanos con un protocolo. La mayoría de las empresas se acercó para recibir asesoramiento, dada la responsabilidad enorme que implica este tipo de política. Se nota mucho compromiso por aprender, es una temática en la que es normal no saber qué hacer, entonces el interés está en comprender, profesionalizarse y saber de qué estamos hablando cuando hablamos de violencia de género y poder implementar políticas acordes a cada organización.

¿Qué pueden hacer las empresas para frenar este tipo de violencia simbólica?

Primero tiene que haber un claro conocimiento de la temática y de lo que es tener perspectiva de género, de esta mirada más inclusiva y no tan estereotipante. Como compañías tenemos una obligación de empezar a tener esta mirada nueva que es tan necesaria para todo lo que hacemos y poder implementarla en cada eslabón de la cadena de valor que hace a la organización. Ya sea que estés brindando un servicio o un producto, siempre hay que tener esa mirada para hacer una construcción equitativa de la sociedad en la comunicación. Hay un montón por hacer, pero hay que meterse muy en el tema, profesionalizarse, capacitarse. En Avon tenemos una Comisión de Equidad que trabaja en forma multidisciplinaria y transversal políticas de equidad que atraviesan todos los procesos, desde políticas de RR. HH. hasta de Bienestar, de Comunicación, de Marketing… lo que hicimos como parte del proceso de crecimiento y de sensibilización sobre la temática fue capacitar al equipo con referentes del programa de Naciones Unidas para el desarrollo y con Diana Maffia. Cuando abordás temas nuevos, en los que no tenés credenciales fuertes, te tenés que capacitar para que el compromiso que asumís sea real y sea coherente.