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medición sobre comunicación interna antes del coronavirus

CI 2020: el estado del sector A.C. (antes de coronavirus)

Hace unas semanas una pandemia nos sorprendió y desde entonces todos nos hemos visto obligados a activar planes de contingencia. ¿Cuál ha sido el rol que cumplió el área CI en estos planes? Probablemente no muy distinto del que venía teniendo previo a esta crisis. 

Si tu organización históricamente ha considerado que la comunicación es algo que fluye naturalmente, entonces es muy probable que nadie se se haya ocupado de incluirla en los planes de contingencia (¡total, no se necesita planificar porque ella va a ocurrir de todos modos!). Si, en cambio, más allá de ser la condición natural que tenemos como seres sociales, la comunicación en tu compañía había ganado el status de herramienta de gestión para alcanzar objetivos, sin dudas el comité de crisis debe haber tomado sus decisiones y luego pedido al área CI que las transmita. Y si, en el mejor de los mundos, la CI ya tenía ganado su lugar estratégico, debe haber sido una aliada clave frente al caos que trajo el Covid a la diaria de nuestros trabajos.

Claro que también pudo haber ocurrido que, aún cuando siempre estuvo relegada a la posición uno o dos, en este momento de tanta necesidad se dieron cuenta de su valor. El problema en estos casos es que la crisis encontró a la CI sin las condiciones necesarias desarrolladas como para que se vuelva estratégica de un momento a otro. Por eso, hoy más que nunca vale preguntar cuál es el lugar de la Comunicación Interna en las empresas.

Uno de nuestros dichos más frecuentes (casi como un mantra) es que sin medir es muy difícil salir a comunicar. ¿Imposible? No, pero el panorama se dificulta, porque desconocemos cuáles son nuestros puntos fuertes y cuáles los débiles y, si los intuimos, tampoco tenemos la certeza de que nuestra percepción no difiera con la del resto de la nómina. Así como es importante diagnosticar en las empresas, también lo es en el sector en general. ¿Cómo están posicionadas las comunicaciones internas? ¿Qué presupuestos se destinan a nuestras acciones? ¿Hay personal dedicado exclusivamente a las actividades, o los roles se comparten con posiciones afines? Conocer esto nos sirve para dos cosas:

  1. Si somos consultores, nos permite entender las prioridades de las empresas, saber qué batallas pelear y cuáles no, tener en cuenta las limitaciones presupuestarias con las que cuentan las organizaciones a la hora de presentar propuestas, etc.
  2. Si somos parte del equipo CI de una empresa, posibilita comprarnos con otras instituciones y tener herramientas para sugerir a los directivos un mayor presupuesto o personal para las tareas, o por la instalación de nuevos canales de comunicación con los que no contamos. 

Para dar respuesta a las preguntas anteriores, más de 1000 comunicadores de empresas de diversos rubros y tamaños (principalmente europeas y norteamericanas) han completado la encuesta que realiza anualmente la consultora británica Gatehouse Gallagher. ¿Cuáles fueron los principales insights?

Rol “mentiroso”: Algo interesante es que el 83% de los encuestados expresó que existe una función dedicada a la CI dentro de la organización. Sin embargo, pocos fueron los que manifestaron realizar tareas exclusivas de comunicación interna, por lo que el rol, si bien el título indica una cosa, sigue siendo compartido.

Más contrataciones: Las empresas con menos de 500 empleados poseen dos colaboradores en el rol de CI en promedio, lo que indica un incremento del doble respecto de la encuesta del año pasado. Por el lado de las empresas más grandes (con más de 50.000 empleados) este número asciende a un equipo formado por 16 personas.

Menor presupuesto: La mayor parte de las organizaciones encuestadas poseen menos dinero a disposición para sus campañas, eventos y/o actividades en comparación a 2019. En las organizaciones muy grandes, este presupuesto se redujo en un 10%, mientras que en las pequeñas y medianas el valor cayó un 37%. 

Valoración CI: El 66% de las respuestas ven a la comunicación interna como un driver clave para la experiencia del colaborador, y un 72% piensa que la CI es crítica para entender y amplificar la voz del empleado. Es decir que, hacia adentro, los comunicadores comprenden el valor de su función. Sin embargo, al medir cómo los ven “desde afuera”, en ningún caso se llega a más del 70% de acuerdo sumando las respuestas positivas ante las sentencias: “los líderes comprenden el valor de la CI”, “CI es vista como clave para la experiencia del colaborador”, “Los líderes y el equipo CI coinciden en el propósito de la función”, “CI es vista por el equipo de liderazgo como consultores confiables”. 

Impedimentos: Por el lado de las principales trabas a la hora de gestionar la comunicación interna en una institución, la barrera más alta a superar fue la gran cantidad de información a comunicar. Eso nos llamó mucho la atención, dado que tener un flujo importante de información debería ser una buena noticia para los comunicadores. El único motivo por el que se nos ocurrió que esto podía llegar a ser un impedimento fue que no existiera una adecuada planificación que permitiera ordenar todos estos mensajes. Buscamos inmediatamente la parte de la encuesta que medía este item y voilá: solo el 55% de los encuestados posee una planificación anual formal. ¡Queda la mitad del camino por recorrer!

Te invitamos a leer la encuesta completa (que amplía estos puntos y habla además de muchos otros interesantes como canales, mediciones y habilidades comunicacionales del equipo de liderazgo) en este link. Esperamos ansiosos la encuesta del año próximo, con la esperanza de que estos valores se incrementen, y sabiendo que haber tenido que transitar por una crisis como la actual nos obliga a madurar y evolucionar.