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¿Adiós a la evaluación de desempeño?

No dudamos de que el feedback en una organización es clave. De hecho, nos desvivimos por alentarlo en cada empresa u ONG que tenemos la suerte de pisar. Es el proceso que nos posibilita (tengamos o no gente a cargo) acortar distancias, conocer cuáles son nuestros puntos fuertes, en qué estamos fallando y qué podemos hacer para mejorar. Nos muestra qué se espera de nosotros y de nuestro trabajo. Nos permite sincerarnos, evaluar y ser evaluados.

Existen distintos tipos de feedback. La evaluación de desempeño es tal vez, de las diferentes instancias que hay, la más conocida o formalizada en el universo organizacional. Sin embargo, poco a poco algunas empresas van decidiendo dejarla de lado.

¿De qué sirve una evaluación una vez al año? ¿Puede uno, en un espacio de una o dos horas, marcar realmente todo lo que se hizo bien o regular en un período de 365 días? En un contexto tan cambiante como el actual, ¿los objetivos pueden mantenerse vigentes por tanto tiempo? ¿Convendrá tener reuniones periódicas, pero más breves? Estas son las preguntas que se vienen haciendo cada vez más gerentes de Recursos Humanos no solo en la Argentina, sino en todo el mundo.

Natura, empresa cosmética con la que trabajamos desde hace ya casi 4 años, es una de estas organizaciones que de un tiempo a esta parte ha decidido apartarse exclusivamente de la instancia anual para buscar otro tipo de feedback para sus colaboradores. “Las evaluaciones de desempeño anuales son muy rígidas, resultan una instancia engorrosa y se les opone bastante resistencia. Por eso decidimos correr el foco”, explica Magdalena Ferro, Gerente de Talento y Cultura, quien también nos comentó que “por este motivo, el 84,5% de los colaboradores recibe 2 o más devoluciones al año, impactando directamente en un mejor clima laboral”.

“Para Natura el feedback es sinónimo de desarrollo y de aprendizaje, y promovemos que sea continuo. Trabajamos en planes de acción para mejorar el desempeño y luego hacemos seguimientos durante todo el año. Por eso, nuestras capacitaciones a los líderes están muy orientadas a cómo dar feedback. A que existan diálogos transparentes, abiertos, cercanos, para que luego no haya sorpresas en las devoluciones. Es un proceso en constante revisión para seguir evolucionando, adaptándonos a las necesidades de nuestra empresa en un contexto cada vez más dinámico, sin quedarnos con las metas rígidas establecidas a principio de año”.

Como vemos, el gradual desuso de la evaluación anual no significa bajo ningún punto de vista que las instancias de feedback deban ser desechadas. Muy por el contrario, deben ofrecidas por los líderes, a la vez que solicitadas activamente por los colaboradores. Y si no existe la instancia formal, pueden hacerse a demanda, las veces que sean necesarias. Lo importante es sincerarse, abrir el diálogo, y que el encuentro cara a cara tenga lugar.