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#CIdeGénero: Incluyendo desde el lenguaje

En una nota publicada hace algunas semanas relacionamos algunas cuestiones de género con una mirada “macro” de la Comunicación Interna, en donde todos, a lo largo y ancho de la pirámide organizacional, somos responsables (conscientemente o no) por la misma: desde cómo decodificamos los mensajes hasta qué jerarquías ocupan las mujeres dentro del organigrama. Hoy, en cambio, lo que nos proponemos es relacionar el tema de género con algo mucho más puntual y que nos afecta directamente: la función específica del Comunicador Interno ante esta cuestión.

Son muchas las preguntas clave que tenemos para plantearnos. En primer lugar, ¿es un tema presente en las organizaciones? (sí. Pero seguramente no tenga la visibilidad que amerita). Entonces, ¿cómo podemos encararlo desde nuestro rol? ¿Nos hemos planteado cómo hacerlo, o si queremos hacerlo? ¿Qué dificultades se nos presentan? ¿Cómo podemos darle esa visibilidad si, desde el vamos, en algo tan básico como el lenguaje tradicional la inclusión no existe? Y, sobre todo, siendo el lenguaje la principal herramienta de todo comunicador, ¿qué podemos hacer al respecto para hacerlo más inclusivo y vincularnos de esa manera con nuestro público interno?

(Nos resulta importante resaltar que los recursos que mencionaremos a continuación son solo algunos ejemplos para empezar a pensar en la inclusión. Sin embargo, entendemos que ésta va muchísimo más allá de una simple corrección de término por la RAE, o del intercambio de vocales por otros símbolos. Pero el lenguaje -nuestro elemento- es un emergente de la falta de inclusión real, y por eso quisimos destacarlo en esta nota).

Es en la creatividad (nuestra otra herramienta principal) donde, tal vez, podamos encontrar la respuesta a las preguntas que nos planteamos anteriormente. Lo primero que se nos ocurre es utilizar ambos géneros a la hora de hablar. Así, en lugar de que el masculino contemple e integre al femenino (como dicta el español bien usado), está empezando a hablarse por duplicado. Sin embargo, en Argentina por lo menos, hablar de “todos y todas” es una expresión que se asocia mucho a la política local reciente, por lo que es lógico que muchas organizaciones decidan no utilizarla para comunicarse con sus colaboradores (aunque sí podría funcionar en otros lugares de Latinoamérica). Por lo pronto, al menos en dicho país, habrá que buscar otra solución.

Otro recurso que se está viendo mucho en redes sociales es cambiar las vocales por la letra “e”. Así se habla, por ejemplo de niñes (por niños y niñas), empleades (por empleados y empleadas)… ya habrán entendido el concepto. Sin embargo, utilizar varias palabras del estilo en una misma frase puede resultar sumamente complejo de leer. Descartada, al menos hoy. Que pase la que sigue. ¿Y si en lugar de la “e” probamos con la “x”? Sí, alguien se lo planteó y juramos que hemos visto frases -más que frases, trabalenguas- escritos al estilo “Lxs niñxs primero”. Ah, y por si no nos creían, fue el titular de una nota del año pasado de un reconocido periódico de Argentina. Pero difícil de aplicar en una empresa si queremos que nos lean. Neeeeext!

El símbolo @ es también otro que gana terreno a la hora de hablar de forma inclusiva, ya que puede ser tanto una “a” como una “o”. Así, la frase “tod@s sabemos cómo comunicar” no representa un mayor esfuerzo para ser leída, pero sí marca claramente la intención inclusiva de lo que queremos decir. Ok, podría funcionar, ¿cómo lo ven?

Es cierto que los comunicadores solemos ser puristas y velar por nuestro lenguaje, pero vamos, ¡si hasta las instituciones más antiguas se están aggiornando! De un tiempo a esta parte, las cosas en nuestro entorno comunicacional han empezado a cambiar. Avanza la Comunicación Externa realizando publicidades y campañas más inclusivas, con un lenguaje menos machista y con sutilezas que años atrás hubiesen sido inimaginables. Avanzan los medios masivos de comunicación: hace un tiempo nos enteramos de que el New York Times creó el puesto de “Editora de género”, una persona que supervisa absolutamente todas las notas (economía, política, internacionales) con una mirada de género para que el lenguaje sea inclusivo. Avanza el propio idioma castellano: la RAE empieza a cambiar el significado de algunas palabras para que el sexo femenino no quede asociado a lo débil.

Si todas estas instituciones están ya teniendo cambios importantes, ¿qué estamos esperando los Comunicadores Internos? ¿Nuevamente vamos a ir corriendo detrás de lo que hace “nuestra hermana mayor”, la Comunicación Externa? ¿O vamos a tomar cartas en el asunto -generando incluso prácticas vanguardistas en relación a la CI de otras empresas-?

Sabemos que hoy por hoy traemos más preguntas que respuestas. Sucede que el tema es nuevo en las empresas y es un camino que estamos empezando a transitar. O al menos, intentando concientizar acerca del mismo. Pero estamos comprometidos con la temática, y sabemos que será necesario comunicar sobre género en las empresas en un corto plazo. Desde nuestro lugar, nos preparamos para intentar hacer una Comunicación Interna más inclusiva.